miércoles, 23 de julio de 2008

Táctica contra el miedo

Acabo de tomar conciencia de una táctica que empleo para enfrentar situaciones que me producen temor o, al menos, una tremenda inquietud. Lo que hago es fijar, en lo posible con horario inamovible, una actividad posterior al hecho. Eso hace que mi mente tome lo que me da miedo como algo pasajero, de lo que saldré en un período determinado. Y si tiene fin, no puede ser tan grave!!! Y, además, hay otras cosas por hacer.
No digo que resulte para todos, pero yo lo he venido usando sin darme cuenta. Hoy tomé conciencia de ello porque trataba de idear qué podía hacer mañana "después de..." No se me ocurrió aún nada, pero dejé tantas cosas pendientes que espero que la estrategia igual funcione.

martes, 8 de julio de 2008

Hablar más, actuar menos

Una vez alguien me dijo: "Lo que no se habla se actúa". Cuanta razón tenía. Cada vez que hablo para solucionar un conflicto descubro que las cosas retoman su verdadera dimensión y dejan de molestar. Lo hice el otro día, contra toda sugerencia de mesura. Ante un problema "me dijeron de vos X", confronté a los que supuestamente habían hablado mal de mí. Allí descubrí la falsedad de los dichos y se solucionó lo que era un problema incipiente. Resta ahora confrontar a quien me hizo el comentario inicial. Pero allí hay una pila de silencios que cada vez hacen más difícil subsanar la relación.

domingo, 6 de julio de 2008

“Me saqué” vs. “Me puso”

Me llama la atención cómo la forma de hablar denota que no nos hacemos cargo de nuestros errores y sí nos enorgullecemos de nuestros aciertos.
Tras un final, suelo escuchar que mis alumnos dicen: “Me puso un dos” o “Me reprobó”. Ahora, cuando se trata del éxito todos se ponen al frente: “Me saqué un diez” o “Aprobé”.
Sueño con el día en que escuche: “Me saqué un dos” o “Me puso un diez”.

sábado, 5 de julio de 2008

¿Leer o escribir?

Está el público y están los actores. Están los que leen blogs y los que los escriben. Y si bien uno puede hacer las dos cosas, siempre hay una que lo define.
La raza de los lectores se impacienta cuando sus bloggers preferidos no dan señales de vida. El linaje de los escritores mantiene su bitácora prolijamente actualizada y, a veces, coordina un fructífero diálogo con sus seguidores.
Pertenezco a la fauna de los lectores. Me inquieta cuando el silencio invade los blogs que recorro habitualmente mientras no me preocupo en lo más mínimo por escribir una línea en el mío. Y eso que la escritura siempre me resulta placentera.

viernes, 4 de julio de 2008

Soberbia

La soberbia debe ser una las actitudes que más rechazo provocan en el ser humano. El más reciente ejemplo lo tuve con dos trabajos doctorales que debí evaluar. Uno era correcto, pero sin grandes pretensiones y hasta con algunas deficiencias formales. El otro era pretensioso en extremo; en cada una de las más de 700 páginas ya encuadernadas como libro el autor exhibía con desmesura su presencia y exponía una pretendida e insoportable erudición.
El primero fue aprobado; el segundo, rechazado. Si bien había elementos concretos para exigir la revisión del segundo, estoy absolutamente convencida de que lo que predispuso mal al comité evaluador fue la desmedida soberbia que el escrito destilaba.

jueves, 3 de julio de 2008

Alegría por la dicha ajena

Es increíble lo contento que nos puede poner ver la dicha de los otros, aunque esos otros sean desconocidos y estén muy lejos de nosotros.
Ayer escuchaba la radio cuando la programación se interrumpió: habían liberado a Ingrid Betancourt y a otros rehenes de las FARC. Me dio mucha alegría. Hasta pensé en llamar a mis seres queridos para contarles y compartir la noticia. Pero me pareció excesivo interrumpirlos en sus tareas y me contuve. A la noche, cuando hablé con ellos, los noté muy contentos. Y también se veían dichosos los periodistas que hablaban de ese hecho que había eclipsado a todas las otras cuestiones.
Si eso pasaba acá, en Buenos Aires, imagino el inmenso regocijo que debe haber invadido a los colombianos y, más aún, a los allegados a los liberados.
Un párrafo aparte merece la serenidad demostrada por Ingrid, tan lejos del revanchismo, de los agravios, del odio, de la venganza. La experiencia en cautiverio parecen haber templado su espíritu (aunque habría que ver cómo era antes, no lo sé) y, según dice, el aferrarse a la oración la ayudó a mantener la paz. Ver su actitud nos hacer seguir creyendo en la bondad del género humano, a pesar de todo...

miércoles, 2 de julio de 2008

Lectura de Junio

"The Nanny Diaries" de Emma McLaughlin y Nicola Krauss.
Se supone que es una obra divertida. Y seguramente lo sea para muchos. Pero yo no la pude leer así. El trato que recibe Grayer de sus padres es tan distante y desalmado que opacaba la risa que me podían producir otras situaciones. El libro es previsible, pero igual uno va avanzando en la historia y encariñándose con un niño rico que cada vez quiere más a su niñera porque sus padres se alejan de él. No es un drama, pero a mí me entristeció.