jueves, 28 de junio de 2007

Lecturas de mayo y junio

Estos dos meses no han sido fructíferos en lecturas por placer. El ámbito académico consumió la mayoría de mi tiempo. (Sí, ya puse esta excusa en otra oportunidad, pero es la realidad). Sin embargo, tuve entre mis manos tres libros interesantes.
  • "Beloved" de Toni Morrison. Me lo compré porque el New York Times lo eligió como el mejor trabajo de ficción de Estados Unidos de los ultimos 25 años, a partir de una encuesta a un grupo de escritores. Y mientras trataba de avanzar en sus páginas, lo abandonaba y volvía por cuarta vez a empezar de cero, me preguntaba qué le habían visto. No me doy fácil por vencida, así que por la página 100 logré engancharme un poco. Lo terminé. Entendí que la forma en que construye el relato es muy original. Pero a mí me costó mucho seguirlo. No forma parte de lo que recomiendo leer de Morrison. "Love", otras de sus novelas, me resultó más llevadera. Sin duda, no está entre mis autoras preferidas.
  • "El diario de Adan y Eva" de Mark Twain. Adorable, tras las arideces del texto anterior. Me cae simpático Twain, con su sentido del humor tan particular. Alguna vez recorrí las calles de Hannibal, el pueblito de Missouri en el que nació. Estuve en su casa y en las cuevas en las que de niño se perdió. Leerlo me lleva a esa mañana helada en que las viejitas que atendían el "Mark Twain Museum" no entendían qué hacían dos argentinas por allí, que para colmo de males osaban interrumpir su desayuno. Bien vale recordar la frase del señalador que compré y que desde entonces acompaña todas mis lecturas: "My books are water: those of the great geniuses are wine. Everybody drinks water". Excelente!
  • "El arte de la retórica" de Aristóteles. Los filósofos no forman parte de los autores que frecuento. Pero este texto valió la pena. Me maravilla el orden y la claridad con que se expresan los conceptos. Y me asombra la actualdiad de todo lo dicho.

viernes, 1 de junio de 2007

Primer paso

Me encantan los comienzos. Son promesa de lo que puede ser. Permiten creer en que esta vez todo va a salir tan bien como lo soñamos, sin importar los fracasos anteriores. Son una hoja en limpio en la cual probar nuestra mejor caligrafía.
Por eso, recobro la fe en mi misma:
  • cada mañana, a las 6.30.
  • cada día lunes.
  • todo 1° de mes.

domingo, 27 de mayo de 2007

Quien bien piensa, bien escribe

Confío en la gente que escribe bien.
Estoy segura que quien escribe bien piensa bien (no en un sentido moral, sino lógico). Hasta ahora nunca me he encontrado con alguien que sea buen escritor y no sea inteligente. Los que se expresan, verbal y oralmente, de manera correcta tienen una capacidad intelectual razonable.
No digo que no puedan existir seres brillantes y a la vez incapaces de presentar un escrito inteligible. Pero como profesora universitaria no me he encontrado con muchos.
Suelo enojarme bastante cuando leo textos de futuros "comunicadores sociales" que ni veinte correctores ortográficos y de estilo convertirían en un escrito legible.
Enseñar a escribir es enseñar a ordenar los pensamientos, a organizar las ideas, en definitiva, es enseñar a pensar. Nada fácil por cierto.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Tradicionales

Aun quedan quienes:

  • Compran ropa en la tiendita del barrio y no se dejan seducir por el shopping.

  • Hacen campaña por los políticos que tienen sus mismos ideales.

  • Ponen una latita sobre el techo de su auto para venderlo.

  • Prefieren el almacén de la esquina al supermercado.

  • Hornean tortas para los cumpleaños.

  • Se juntan a "tomar la leche”.

  • Se resisten al “delivery”.

  • Tejen pulloveres

No pertenezco a ese grupo, pero secretamente admiro la calidez que los rodea.

martes, 22 de mayo de 2007

Limpieza por libertad

Me gustan esas plazas limpias, con las plantas bien cuidadas, los caminos prolijos, los bancos pintados y los juegos seguros para los niños.
Me apena el precio que pagamos: las rejas a su alrededor.

lunes, 21 de mayo de 2007

Parecida

Aveces nos dicen que nos parecemos a algún famoso. Yo estoy acostubrada a que me vean parecida a una actriz argentina, que comparte conmigo rasgos angulosos y cabello rubio. Desde el secundario lo vengo escuchando, y cada vez que la dama en cuestión tiene una tira televisiva aparece alguien que me ve similar. Yo pongo cara de ¿Te parece?.

Pero ahora uno no necesita de los demás para ver a quién es parecido. En http://www.myheritage.com se puede encontrar el famoso que hay en uno. Mediante la técnica de reconocimiento de rostro, se pone una foto propia y aparecen varias personalidades con las que supuestamente uno comparte rasgos.

Acá van dos de mis búsquedas. ¿Si me parezco? La verdad es que poco y nada, pero el juego me agradó.

domingo, 20 de mayo de 2007

Ignorancia cotidiana

La gente sabe naturalmente cosas que yo nunca sé (ni supe, ni sabré):

  • Qué es cóncavo y qué es convexo.
  • Qué años corresponden a cada siglo.
  • Qué es centrípeto y qué es centrífugo.
  • Qué número corresponde a cada mes.
  • Qué meses tienen 30 días y cuáles 31.
  • Cuál es la derecha y cuál es la izquierda.
  • Cuál es la cara y cuál la ceca de una moneda.
  • Qué signo del zodíaco corresponde a cada fecha.

Lo que sí aprendí son trucos para superar esta ignorancia mezclada con incapacidad intrínseca:

  • Sumo uno a los dos primeros números de los años para sacar el siglo.
  • Pienso que centrífugo habla de fugar y eso siempre es hacia fuera.
  • Cuento con los dedos mientras enuncio rápido los meses para saber el número que le corresponde.
  • Jamás me alejo de mi agenda que me informa si junio tiene 30 o 31.
  • Hago el gesto de escribir para identificar la derecha.
  • Nunca digo cara o ceca sino que juego a que salga número o dibujo.
  • No me preocupo en lo más mínimo por saber si algo es cóncavo o por conocer si cuándo nació alguien de Escorpio.

domingo, 6 de mayo de 2007

Ganas y más ganas

Tengo ganas:

  • de que alguien me cuente un cuento.
  • de tomarme un helado.
  • de dormir al sol.
  • de encontrarte.
  • de amarte.

O, mejor aún, tengo ganas de encontrarte y tomarme un helado con vos. Dormirme al sol después de que me cuentes un cuento. Y amarte todo el tiempo.

sábado, 28 de abril de 2007

Realidad y fantasía

Lo tengo bien claro. No estoy enamorada de él. Estoy fascinada por el personaje que inventé y al que le puse su nombre.

viernes, 27 de abril de 2007

Contradictoria

Soy creadora incesante de caos, pero necesito orden para vivir.

lunes, 23 de abril de 2007

De prólogos y contratapas

Alguien debería hacer algo. No es posible que el prologuista de un libro se regodee en analizar trama y personajes antes de que yo, lector, haya incursionado en el texto. No es posible que la contratapa de una obra me cuente el final de la historia.
Suelo ser cuidadosa: nunca el prólogo antes de la obra. Lo dejo para el final, para cuando puedo discutir con el autor con conocimiento de causa. Convierto prefacio en post-facio, y no tengo problemas.
Pero la contratapa me suele atrapar y más de una vez veo arruinado el suspenso de una buena novela por haber cedido a la tentación.
No, así no se hacen las cosas Alguién tendría que explicarle a los editores cómo funcionamos los lectores, por el bien de todos.

domingo, 22 de abril de 2007

Zurriburri

Ya no me acordaba la última vez que aprendí una nueva palabra en castellano. De grande, uno aprende palabras en otras lenguas, pero es raro que descubra nuevos términos en su idioma.
Pero heme aquí disfrutando de una palabra sonora, simpática, atractiva. Zurriburri. Zurriburri. Zurriburri. Me encantaría decirla en una charla, al pasar, como quien dice "casa" o "perro", sin inmutarme.
Carmen Martín Gaite en "Los parentescos" se refiere a "la casa zurriburri". Y aunque uno no sepa el significado preciso, el ritmo de la palabra permite darle un sentido. Al principio pensé que era una palabra inventada por uno de los personajes, pero el diccionario de la Real Academia Española me aclaró qué significa:
ZURRIBURRI
1. m. Barullo, confusión.
2. m. coloq. Sujeto vil, despreciable y de muy baja esfera.
3. m. coloq. Conjunto de personas de la ínfima plebe o de malos procederes.
El placer de aprender sigue intacto en mí.

domingo, 15 de abril de 2007

Anna Karenina - Lev Tolstoi --- El encanto de los libros largos

Libros gordos, pesados, que no bajan de las 700 páginas, que ocupan más del espacio debido en la biblioteca y que no entran en una cartera. Y esto último no es un dato menor para quién no sale jamás de su casa sin "algo para leer" porque sabe que si por algún motivo debe esperar, lo único que calmará su natural impaciencia es la lectura.
Esos mamotretos tienen su encanto, siempre y cuando haya un buen autor detrás. Los rusos Tolstoi y Dostoievski lo hacen a la perfección. Logran que sus historias se entremezclen durante uno o dos meses con nuestra vida, y nos invaden con sus atmósferas y conflictos.
A través de las muchas páginas uno va comprendiendo, queriendo u odiando a los protagonistas. No hay apuros para lograr el efecto. La prisa no existe, aunque sí el ritmo.
A comienzos de marzo empecé con Anna Karenina y me acompañó hasta hace un rato, cuando decidí que no podía esperar más para terminar la novela. Hubo días en que no supe si la desazón que sentía era propia o me la contagiaba Anna. Hubo otros en que creía que Lievin me entendería porque yo lo entendía perfectamente a él.
La obra es recomendable para los que quieren nadar lentamente en una historia que los va a llevar sin pausa al final.
" Tal vez sea feliz, como tú dices, porque aprecio lo que poseo y no ambiciono demasiado lo que no tengo".

"Anna Karenina" de Lev Tolstoi

domingo, 1 de abril de 2007

Lecturas de marzo

Marzo no fue un mes muy prolífico para mis lecturas no académicas. Las académicas no las detallo en este blog porque no es el objetivo con el que lo creé. En cuanto a las placenteras, leí y terminé:
  • "Ficciones" de Jorge Luis Borges. Excelente. No es necesario ahondar en halagos para esta obra ya reconocida.
  • "Patagonia, tierra de hombres" de Clemente Dumrauf. Interesante visión que revaloriza la acción de la congregación salesiana en el Sur de la Argentina.
  • "CI Dark Target" de David DeBatto y Pete Nelson. No vale la pena perder tiempo en leerlo.

jueves, 29 de marzo de 2007

Diez cosas a la vez

Soy "multitask". Hablo por teléfono mientras contesto mails. Corrijo mientras miro televisión y también almuerzo. Leo mientras tomo un baño de inmersión. Y la lista sigue. Las veces que mi teléfono inalámbrico dejó de funcionar entré en pánico. No es para mí eso de sentarse a charlar. Yo hablo (y bastante). Pero mientras, hago de todo. Cocino, cambio el "cuerito" de la canilla, hago la cama, me visto. . .
Y ahora vienen a decirme que:

Diferentes trabajos científicos, publicados y por publicar, ofrecen evidencias de los límites del multitasking ; es decir, la eficiencia que se pierde cuando se realizan varias tareas al mismo tiempo. Los hallazgos, de acuerdo con los neurocientíficos y psicólogos, sugieren que muchas personas harían bien en dejar de lado su comportamiento "multitarea" cuando trabajan, estudian o manejan.

La Nación, 26 de marzo de 2007

Puedo aceptar que la multitarea no resulta a veces la mejor opción. Convengamos que más de una vez, por no perder tiempo, hago tantas cosas juntas que al final entro en una especie de vorágine con resultados no del todo positivos (confundir birome con termómetro, amagar a ponerme desodorante en vez de brillo en el pelo, guardar la yerba en la heladera, etc.).
Las veces que me propuse hacer una sola cosa por vez fracasé estrepitosamente. Me aburro. Así que más allá de lo que digan voy a seguir como hasta ahora porque tan mal no me va.

jueves, 22 de marzo de 2007

Década

Cuando se cambia de década, uno puede hacer dos cosas: entrar en crisis por todo lo que no tiene y llorar por lo que ya no podrá jamás hacer, o serenarse y agradecer a la vida -o a Dios como es mi caso- por todo lo que le ha dado. Opto por lo segundo, para esquivar de todas las formas posibles la tentación de autocompadecerme. Y brindo a mi propia salud por un año más.

domingo, 18 de marzo de 2007

Desborde de libros

Creo que hay dos tipos de personas. Las que leen un libro por vez y no se animan a empezar otro hasta que no llegan a la última página del primero. Y las que son felices con muchos textos sobre su mesa de luz, en los que van avanzando en simultáneo de acuerdo a sus caprichos.
Pertenezco, irremediablemente, a esta última categoría. Por más que me propongo mantener controlada la pila de la lectura en curso, no resisto el placer de empezar un nuevo libro. Y me desbordo. Puedo leer seis o siete textos a la vez. En casos extremos, para mantener la situación bajo control, me prohibo empezar uno nuevo hasta no haber terminado alguno. Una especie de canje.
Se podría pensar que así debo comenzar muchos libros que nunca concluyo. Gravísimo error. Muy pero muy pocos libros han podido con mi fuerza de voluntad y mi decisión para tratar de encontrar el momento en que el texto comienza a valer la pena. Recuerdo solo dos: "La montaña mágica" de Mann y "El castillo" de Kafka. (Secretamente, abrigo la esperanza de que algún día haré un nuevo intento y los terminaré con gusto).

jueves, 8 de marzo de 2007

Duda

¿Estoy yo cada día más intolerante o la gente está cada vez más irrespetuosa?

miércoles, 7 de marzo de 2007

Desafío

Uno se acostumbra a lo cotidiano. Tiene todo bajo control. Disfruta. Y el aburrimiento, en forma imperceptible, empieza a colarse por las rendijas de la rutina. Ya no resulta grata la paz de ayer. Incomoda. Abruma.
Pero un nuevo desafío puede romper con ese hastío. No importa si es un desafío que exige un enorme cambio o uno que que con un poco de esfuerzo se logrará superar. Su sola presencia conmueve y revitaliza.
Yo descubro, una vez más, cuánto me gusta empezar algo nuevo. La energía que demanda lo distinto me sacude, me ayuda a sentirme bien.

jueves, 1 de marzo de 2007

El yo saturado - Kenneth Gergen

Creía que compartía muy poco con el posmodernismo. Por supuesto que lo mío no era el romanticismo, pero sí el modernismo. La idea de progreso y racionalidad me parecían un signo de mi persona. Pero la lectura del esclarecedor texto de Gergen me hizo cambiar de opinión.
El autor sostiene que las nuevas tecnologías nos permiten mantener relaciones directas e indirectas con una enorme cantidad de personas y ello produce una saturación social. Como consecuencia, también aparece una colonización del yo. No voy a hacer aquí una síntesis del libro, que recomiendo leer a todo aquel que busca una análisis preciso de los rasgos de la sociedad posmoderna.
Hoy tengo claro que soy tan posmoderna como cualquiera. Acá dos frases que me ayudaron a entenderme un poco más:

“El intercambio permanente hace que uno termine dedicándose a la cocina siamesa, o desee la jubilación, o promulgue las campañas a favor de la vida pastoral. A través de los demás comenzamos a valorar las harinas integrales, las novelas chilenas o la política comunitaria. (...) Así, a medida que se suman al yo los demás y sus deseos se vuelven nuestros, hay una ampliación de nuestras metas: de nuestros “debo”, nuestros “necesito” y nuestros “quiero”. Eso requiere atención y esfuerzo, y ocasiona frustraciones. Cada nuevo deseo plantea sus propias exigencias y reduce la libertad del individuo”.

“Al manifestar las opiniones uno se percata de que bajo el alero de su conciencia acechan otras voces subterráneas que lanzan un aullido burlón de desaprobación, como ocurriría con el “lobo estepario” de Herman Hesse. Ante este punto y contrapunto permanente (...) uno se da cuenta paulatinamente de que el monumento que había levantado a la objetividad tal vez fuera hueco”.
Kenneth Gergen. "El yo saturado"

miércoles, 28 de febrero de 2007

Distracciones de febrero

Hay ciertas lecturas que no son para vanagloriarse, sino más bien una especie de placer que uno trata de ocultar. Nadie reconocería, ante una audiencia con visos de cierta cultura, que lee obras intrascendentes y tontas.
Hipocresía pura de los ámbitos intelectuales. Como al menos en este medio no estoy dispuesta a mantener ese juego, aquí va la confesión de los últimos tres libros que leí de un tirón, con cierta adicción, aprovechando las vacaciones. No tiene sentido opinar sobre ellos. Son como las comedias románticas, que uno disfruta mientras las ve, pero cuando terminan no se pone a analizarlas.

  • “Confessions of a shopaholic” de Sophie Kinsella.
  • “Shopaholic ties the knot” de Sophie Kinsella.
  • “Shopaholic and sister” de Sophie Kinsella.

jueves, 15 de febrero de 2007

La magia de los trenes

Amo los trenes. No es por nostalgia de un pasado en el que eran el único medio que llegaba a territorios inhóspitos y significaban el milagroso contacto de las zonas alejadas con la civilización. No soy de los que añoran románticamente tiempos que no conoció. Me fascina el hecho de hacer hoy largos viajes en tren. En ellos uno respira el alma del lugar que atraviesa. Siente el auténtico placer del viaje. Anduve en trenes por montañas, por estepas y por llanuras, y mirando por las ventanillas siempre sentí que me fundía con el territorio, que lo entendía, que lo conocía.
Mientras estoy en un tren, creo que nada extraño puede pasar. Hay un punto de llegada claro y el destino parece inexorable. Pero a la vez, todo puede ocurrir afuera, por donde pasa el tren, y uno tiene el lugar de testigo privilegiado.
Envidio a Paul Theroux que en 1979 se subió a un tren local en Boston y terminó en Esquel. Viajé en tren por Estados Unidos y también viajé en La trochita. Pero es el enlace de ambos, que relata en su libro “El Viejo Expreso Patagónico”, lo que me parece fascinante, dejando de lado que encara los inconvenientes de su larga travesía por América con indisimulable mal humor y cierto desdén. Me gustaría alguna vez hacer un viaje similar y narrarlo después. Mi prosa podría estar lejos de la lograda por Theroux, pero sin duda le pondría mucha mejor predisposición a la aventura.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Historia del rey transparente – Rosa Montero

Me gustó mucho este libro de Rosa Montero. Ya conocía su prosa ágil por haber leído “Historia de mujeres”, “Temblor”y “La loca de la casa”.
La historia de Leola, una campesina que se transforma en caballero, resulta atractiva y permite ir descubriendo la vida cotidiana de la Edad Media. Los pobrísimos campesinos, los nobles alejados de la realidad que los rodea, los caballeros que luchan por causas ajenas, los alquimistas enceguecidos por sus metas, los burgueses que intentan imitar a la nobleza, todos tienen su lugar en el texto. Uno siente que el viaje de la protagonista le permite vivir realmente en el medioevo. Y la voz de Nyneve –una bruja del conocimiento, como se autodenomina-, ayuda al lector a entender cómo funcionan las cosas allí. Interesante y, tal vez sin buscarlo, también instructivo.

“Esperanza: pequeña luz que se enciende en la oscuridad del miedo y la derrota, haciéndonos creer que hay una salida. Semilla que lanza al aire la sedienta planta en su último estertor, antes de sucumbir a la sequía. Resplandor azulado que anuncia el nuevo día en la interminable noche de tormenta. Deseo de vivir aunque la muerte exista”.

“Pero la verdadera nobleza, ahora lo sé, es esto. Es caminar toda tu vida con pasos atinados, con pasos que te salen del corazón; es que tus actos estén de acuerdo con tus ideas, aunque el precio sea alto. Y no imponer estas ideas a nadie, y ser modesto y compasivo en tu grandeza”.

Montero, Rosa. “Historia del rey transparente”

jueves, 8 de febrero de 2007

Prohibido suicidarse en primavera - Alejandro Casona

Hace más de veinte años, cuando estaba en el colegio, tuve que leer “Los arboles mueren de pie” y me gustó.
Nunca más me cruce con un texto de Casona. En parte, porque no me atraen las obras teatrales y, en parte, por la "idea" que uno le suele tomar a los textos que resultaron obligatorios en el secundario. Queda esa sensación de que uno nunca elegiría autores que una vez fueron impuestos.
Pero en Internet encontré “Prohibido suicidarse en primavera” y nuevamente comprendí que la simpleza y la alegre serenidad de Casona me siguen gustando. Nada rebuscado. Es cierto que a veces resulta obvio, que las acciones de la trama son poco realistas y que hasta se vislumbra un intento pedagógico. Pero la falta de pretensiones y la sencillez me siguen agradando
"Como todos los seres felices ... y como todos los periodistas, son ustedes un poco impertinentes".

"No pidas nunca nada a la vida. Y algún día la vida te dará una sorpresa maravillosa".
Casona, Alejandro. “Prohibido suicidarse en primavera”

martes, 30 de enero de 2007

Lo que vale es la intención

En la playa uno tiene tiempo de ponerse a ver los comportamientos de sus congéneres. Y como no soy la excepción, sentadita bajo mi sombrilla, vi -y ahora aplaudo- la cantidad de gente que le pone garra y ganas a lo que hace, aunque los resultados sean muy modestos, por no decir casi inexistentes. Aquí mi ranking de los que a empeño nadie les gana:
  1. Las legiones que cada mañana salen a caminar portando cuerpos que delatan comidas más que sustanciosas, creyendo que con su esfuerzo matinal bajarán de peso, aunque a la tarde no se priven de unos churros bien grasosos.
  2. Los que tratan de sacarle la arena a cualquier adminículo (ojotas, zapatillas, mochilas) que utilizarán en los siguientes cinco minutos en la misma playa y que indefectiblemente volverán a cubrirse de arena.
  3. Los deportistas que juegan a la paleta con un viento que no deja sombrilla en pie o cuando el mar cubre toda la playa y sólo pueden hacerlo con los tobillos metidos en el agua.

lunes, 29 de enero de 2007

Libros con arena

La playa es un lugar para lecturas atrapantes. Nada de textos demasiado elaborados. Y acá van mis los libros que leí en los diez días a la orilla del mar:
  • "Matemáticas ¿estás ahí?" de Adrián Paenza. Mientas lo leía me preguntaba si cuando me tocó estudiar esas temáticas en la secundaria y también en la facultad las había entendido tan bien. El libro me retrotrajo a épocas de estudiantes, en las que yo me llevaba bien con esa materia tan poco digerible para muchos.
  • "La historiadora" de Elizabeth Kostova. Atrapante. No será el gran libro pero uno disfruta mientras lee y vale su extensión.
  • "La orden del temple" de Raymond Khoury. Con buena voluntad resulta entretenido, pero nada más. A veces muy previsible. Le falta crear el clima de misterio adecuado.
  • "Cell" de Stephen King. Aún no lo terminé, pero hasta ahora sólo me parece interesante el planteo -que no comparto- de que la tecnología podría destruirnos. Voy a leer lo que me falta por una cuestión de principios, pero si lo abandonara hoy creo que no me perdería mucho. (Cabe aclarar que el libro me lo regalaron. No fue mi elección).

martes, 9 de enero de 2007

El arte de viajar

"El deseo incurable del hombre de ir a alguna otra parte es un testimonio de su optimismo incurable y de su curiosidad insaciable. Siempre esperamos que las cosas sean diferentes allá. ‘Viajar’ -escribió Descartes a comienzos del siglo XVII- ‘es casi como conversar con hombres de otros siglos’.”

Daniel Boorstin en “The image. A guide to pseudo-events in America”

lunes, 8 de enero de 2007

The undomestic goddess - Sophie Kinsella

Segundo libro del año. Si alguien sigue mi patrón de lectura, lo mejor que podría pensar es que soy ecléctica. Y si no tiene tan buena voluntad podría tildarme de inconsecuente, incongruente, incoherente y otros adjetivos menos simpáticos. ¿Cómo se puede pasar de las Palmeras Salvajes a las aventuras de una abogada exitosa que se convierte de la noche a la mañana en una empleada doméstica?
La respuesta está en el “balance”. Faulkner me agobió. Necesitaba entretenimiento puro sin pretensiones. Y por cierto lo obtuve en esas casi 400 páginas que leí, casi de un tirón, el domingo.
Me reí con la historia. Me identifique con la pobre Samantha, algunas de cuyas frases podrían perfectamente salir de mi boca:
  • “I can’t do nothing all day. It’s going to drive me crazy. I’ll have to go and buy another paper from the village shop. If they’ve got War an Peace”.
  • “I never really learned how to make meals”.
  • “And I can’t sew on buttons”.
Me da un poco de pudor reconocer estas lecturas, como me da cierta vergüenza decir que disfruto viendo comedias románticas. Pero la verdad es que cada tanto mi yo intelectual le permite a mi yo más frívolo pasar un buen rato sin ningún pero ningún objetivo ulterior. Y no está mal.

sábado, 6 de enero de 2007

Las palmeras salvajes - Williams Faulkner

Primera lectura del año. Un libro con dos historias diferentes, entrecortadas prolijamente una por otra, en un mismo ámbito: el sur de los Estados Unidos.
Mientras leía El viejo, (Old man, como llaman al río Misisipi) no podía sacar de mi cabeza la devastación que produjo el huracán Katrina, tan parecida a los estragos de esa gran inundación que Faulkner sitúa en 1927. Me sonaban conocidos Nueva Orleáns, Baton Rouge, Mobile, el agua implacable, los diques rotos y las enormes zonas anegadas donde todo era río.
No es un libro entrañable, al menos para mí. Más de una vez tomé un respiro en su lectura porque me agobiaba el clima que creaba, el presentir que nada iba a terminar bien. A pesar de esto, o mejor debido a esto, Faulkner demuestra gran maestría en el arte de contar historias y sobre todo de transmitir sensaciones.
Una frase: “Entre la pena y la nada elijo la pena”.

miércoles, 3 de enero de 2007

Liberación y Progreso

Suenan bien como respuestas para el 2007.
Si verdaderamente creyera en ellos, y no los tomase como un simple juego, debería decir que los oráculos están de mi parte.